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CENA DE NEGROS

Por: Gerardo Enrique Garibay Camarena

24/05/05

 

Han pasado ya mas de 10 días desde aquel 13 de mayo cuando el Presidente Fox declaró que los mexicanos hacían en Estados Unidos los trabajos que “ni los negros quieren hacer”. A partir de entonces se desató todo un circo mediático de tres pistas (reverendos incluidos) para quemar a Fox en la hoguera de lo “políticamente correcto”, mientras le exigen que se disculpe, pero ¿debería hacerlo?, la respuesta es no.

 

No tiene porque, el comentario del hijo predilecto de San Cristóbal ni fue falso, ni fue racista; es cierto que dentro de Estados Unidos el grupo étnico con menores ingresos, mayor nivel de adicciones y delincuencia y mayor dependencia de la asistencia pública, es el de los Negros, son también ellos quienes tradicionalmente han venido desempeñando los trabajos menos agradables. El hacer constancia de esto, como lo hizo Fox, no es racismo, sino simplemente consignar una realidad.

 

Las razones por las que este comentario meramente anecdótico se ha transformado en el mounstrito que hemos presenciado son básicamente dos:

 

La primera es el ansía de los “líderes” negros de destacar y conseguir las 8 columnas (además de viajes todo pagado a México), para satisfacer sus enormes egos personales.

 

La otra razón es el momento actual que vive la sociedad a nivel mundial, donde para combatir el racismo se ha puesto en marcha una estrategia, basada en conceptos racistas, la cual inventa incoherentes eufemismos como “de color” (¿entonces los demás somos transparentes?), o “afroamericano” a pesar de que la mayoría de ellos no conoce África ni de pasada, o se ha llegado incluso a prohibir en algunos países el dibujar aun negro con los labios bembones, todo en aras de la “no discriminación”.

 

Hace algunas semanas un futbolista argentino fue arrestado en Brasil, por haberle dedicado a uno de los locales, entre otras cosas, el calificativo de negro, lo cual, según el ver de las autoridades cariocas conformaba el delito de racismo, siguiendo la misma lógica, ¿podría yo también demandar por racismo a quien me diga “güero” o “blanco”? por supuesto que, al irme a quejar por la discriminación en la CNDH recibirían mi denuncia con sonoras carcajadas; el decirle a alguien blanco no es una ofensa pero el llamarlo negro sí.

 

Esto se debe a que la lógica de los antirracistas y los legionarios de lo politically correct es la siguiente, lo negro es inferior a lo blanco, lo negro es digno de vergüenza mientras que lo blanco es digno de orgullo, por eso hay que, en lo posible hacerle olvidar a los negros lo triste de su condición, que no se acuerden de su inferioridad. Este concepto que podríamos calificar como “racismo compasivo” ha tenido un gran éxito entre los propios negros y sus protectores profesionales, al grado de permear en casi todo el mundo.

 

Los negros son eso, negros, el serlo no los hace ni mejores ni peores personas, la raza no debe ser motivo ni de vergüenza ni de orgullo, es únicamente una parte intrascendente dentro del complejo cúmulo de características que conforman a un ser humano, el racismo solo desaparecerá cuando tanto los negros como los blancos, los azules o los amarillos hayan entendido esto.

 

Fox no quiso ofender a los negros sino decir una verdad, no hay ninguna razón para que se disculpe; finalmente el Gobierno de México ha mostrado ya toda la voluntad política que era necesario mostrar para resolver este asunto, si los “líderes” como Al Sharpton quieren armar un borlote gratuito no hay nada más que se pueda hacer, aunque podemos decir que, por lo pronto; Fox se las ha visto negras.