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¿Será suficiente?

Por: Gerardo Enrique Garibay Camarena

25/08/05

 

Esta semana ha concluido la retirada israelí de los asentamientos que había mantenido desde hace varias décadas en la Franja de Gaza. En medio de un ambiente de tensión, que afortunadamente no llegó al uso de armas de fuego, los residentes, apoyados por militantes de la extrema derecha intentaron impedir la evacuación ordenada por el Primer Ministro, Ariel Sharon, del derechista partido Likud, como parte de la “hoja de ruta” apoyada por Washington, que busca lograr la coexistencia pacifica de un estado palestino y otro judío.

 

Las mismas escenas se repitieron a lo largo de los territorios a evacuar: familias llorando, soldados consternados al verse obligados a actuar contra sus compatriotas. En algunas  sinagogas los más radicales se atrincheraron,  procurando atrasar lo más posible el ya inevitable desalojo de lo que durante años fueron sus hogares.

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la tristeza de los colonos

Esta evacuación responde a una de las más importantes demandas de los palestinos, quienes sin embargo se han mostrado poco receptivos a la medida, la cual ha sido tomada por los grupos radicales como una victoria propia, que demostraría la efectividad de los métodos terroristas, con los que han sembrado de muerte el medio oriente durante años.

 

Nuevamente, como ocurrió en 1979 (con la negociación que concluyo con el tratado de paz Israel-Egipto y el asesinato de Anuar el Sadat a manos de extremistas musulmanes) o en 1993, (cuando las negociaciones Rabin-Arafat lograron entre otras cosas el establecimiento de la Autoridad Nacional Palestina y provocaron el asesinato de Rabin a manos de un radical judío) es Israel quien da los pasos necesarios para lograr la paz mientras el pueblo palestino se limita a quejarse de su situación y a apoyar tácitamente al terrorismo.

 

Sharon le ha extendido una mano a los musulmanes a costa de enormes costos políticos, al grado de que el “plan de desconexión” podría costarle la presidencia del partido Likud y con ello del gobierno, sin embargo todo parece indicar que en respuesta los palestinos mantendrán su tibia política respecto a los grupos fundamentalistas, quienes mantendrán un control de facto sobre el gobierno palestino y continuarán recurriendo al terror hasta lograr su objetivo final, o sea la desaparición del estado israelí.

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los palestinos en pie de guerra

El paso dado estas semanas por Sharon, si bien arriesgado e importante, no será suficiente para llegar a un dialogo real de paz. Nada podrá lograr lo anterior a menos que sean los propios palestinos quienes se decidan a sacar de la vida política de su nación a los grupos extremistas que impiden que el medio oriente supere la locura de odio, agresión y muerte en que ha vivido constantemente desde el siglo pasado.

 

El desalojo en Gaza es apoyado por la mayoría de los israelitas, (56%) que esperan que a este siga una reducción en la ola terrorista, pero en caso de que lo anterior no se logre veremos un aumento en la polarización y el odio mutuo. De ser así los grandes beneficiados serían los terroristas palestinos, que celebran el hecho como una victoria personal y el líder conservador Benjamín Netanyahu, que verá aumentar sus bonos y buscará derrocar a su copartidario Ariel Sharon. Mientras tanto el baño de sangre continuará, hasta que los palestinos maduren... o les avienten una bomba atómica y todos salgamos perjudicados.