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La píldora

Por: Gerardo Enrique Garibay Camarena

22/07/05

 

Nuevamente el tema de la píldora del día después ha saltado a los titulares con la consabida polémica. La Iglesia Católica y los grupos próvida argumentan que este método anticonceptivo es abortivo, incluso hay quien la califica como un arma de asesinatos masivos, pero ¿es esto cierto, o por el contrario se trata de una herramienta útil para controlar la sobrepoblación y la pobreza? Despojémonos de posturas dogmáticas a favor o en contra y resolvamos estas cuestiones del modo más objetivo posible.

 

En primer lugar: ¿las píldoras son abortivas? La respuesta es sí, ¿porqué? La vida inicia en el momento de la fecundación, cuando las células masculina y femenina se unen y generan un nuevo organismo con un código genético único y distinto del de sus padres, el “huevo” es ya una nueva persona, quizá muy pequeña, pero persona al fín. La píldora de emergencia actúa en ocasiones no impidiendo la fecundación, sino evitando que la nueva persona se pueda implantar en el útero, por lo cual esta se muere de hambre, del mismo modo que los niños del África subsahariana, solo que sin poder verlo.

 

Por lo tanto ¿provoca asesinatos?, para responder esta pregunta acudamos al Código Penal para el Estado de Guanajuato, que en su artículo 138 claramente señala que comete homicidio QUIEN PRIVA DE LA VIDA A OTRO, lo cual es precisamente lo que provocan las píldoras del día siguiente, ya que desde el momento de la concepción la persona allí formada es “otro”, alguien distinto, al evitar que el bebé se implante en el útero y hacerlo morir de hambre, estos fármacos “privan de la vida a otro”, por lo tanto estamos ante un delito de homicidio, no en base a criterios teológicos o morales, sino estrictamente jurídicos.

 

¿Puede el uso de estas píldoras combatir la pobreza y el subdesarrollo? La respuesta es no, pues la pobreza no se debe a que haya gente de más, sino a que se no producen bienes y servicios en las cantidades que debieran, lo cual es debido a factores culturales y la existencia de un marco legal que evita la inversión y la producción en muchas áreas de la economía, mientras no se aprueben las reformas estructurales y no se combatan los factores culturales que impiden el correcto desarrollo económico del país la pobreza seguirá aumentando, sin importar cuantos seres humanos sean asesinados en aras de la “política de población”, es cierto que cada persona que nace es una boca más que alimentar, pero también dispone de 2 brazos para producir ese alimento, lo importante es que el estado genere políticas públicas que permitan que los mexicanos generemos más riqueza.

 

El otro argumento que usan quienes apoyan la implementación de la píldora es que ayuda a disminuir los embarazos en adolescentes, cierto, pero a un costo altísimo, no es lógico que la irresponsabilidad de unos cause la muerte de otros que no tienen modo de defenderse, además hay que tomar en cuenta que la píldora no protege de enfermedades de transmisión sexual, de hecho su uso más bien las fomenta, ya que desalienta la implementación de otros métodos que protegen en un cierto porcentaje del Sida y otros padecimientos.

 

Si queremos que disminuyan los embarazos entre adolescentes y las consecuencias que estos tienen es necesario que los padres eduquen a sus hijos para que estos sean responsables de sus actos y asuman las consecuencias de estos, además de combatir la moral farisaica que aún existe en buena parte de la sociedad, la cual estigmatiza a las adolescentes embarazadas como algo impuro y como una mancha para el honor de la familia. Si usted valora más el “honor” de su apellido que a su hij@ y a causa de su actitud estos recurren a algún método abortivo buena parte de la culpa será de usted, por más golpes de pecho que se quiera dar.

 

Por lo pronto el Secretario Frenk y compañía ya han logrado imponer estas píldoras dentro de cuadro básico de medicinas (esperemos que solo en base a una enorme ignorancia y no debido a otros interéses), ahora la decisión estará en manos de los jóvenes y sus padres, lo que queda claro es que los niños no deben ser asesinados a causa de la irresponsabilidad de los padres y la moralina de sus abuelos, o acaso ¿usted mataría a alguien para evadir las consecuencias de sus actos?.

 

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